Creemos que existen varias causas para aquello que buscamos resolver:

  1. La gente necesita encontrarle un sentido a lo que hace, si la estrategia no ofrece una visión contundente, la implementación va a ser mediocre. Por ello es indispensable desarrollar una definición de la “razón de ser” de la organización y de su “futuro preferido” que inspire y genere compromiso.
  2. Las personas son reacias a poner en práctica y comprometerse con formulaciones en las cuales no han participado, concebidas por “otros” que luego se las tratan de imponer. Así, el proceso de planeación debe ofrecer espacios de participación significativos para quienes luego se encargarán de la implementación.
  3. La gente encuentra con frecuencia que los procesos de planeación estratégica toman mucho tiempo y requieren de un gran esfuerzo. Por esta razón es necesario que el proceso, además de ser  eficiente y lúdico, contribuya al crecimiento  profesional de los participantes y ,sobre todo, tenga sentido para ellos.
  4. Por lo general las personas consideran que la formulación estratégica no se ajusta a la realidad de la toma de decisiones del día a día y, por lo tanto, se vuelve restrictiva. Entonces resulta esencial crear una conexión y una articulación entre un proceso que se hace una vez al año y los cambios del entorno que implican tomar decisiones de forma continua que, con frecuencia, no han sido previstas en la planeación.
  5. Las personas encuentran difícil y aburrido el análisis de grandes cantidades de información. Asimismo, se dificulta la elaboración de informes y respuestas a formularios que parecen con frecuencia “cajas negras”. Por ello es crítico tener herramientas simples y visuales que faciliten la comprensión, análisis y procesamiento de esta información.
  6. La arquitectura organizacional existente al momento del proceso de planeación fue concebida para una formulación anterior y distinta. Si no se hace revisión de las competencias y recursos que ofrece la arquitectura existente, y un análisis de la congruencia con la nueva formulación, es muy probable que la organización no cuente con las competencias y recursos necesarios para su implementación exitosa y que la “vieja” arquitectura no se alinee con los retos que presenta el nuevo enfoque.